El Mundo de Luckitas

Historias, Vivencias de mis dias.

Caricias


He aquí un buen ejercicio para realizar con tu pareja. Ambos pueden tomar una ducha, y desconectarse mentalmente del estudio, el trabajo u otras actividades. Tu objetivo será acariciar suavemente cada centímetro cuadrado de la piel de tu compañero. Haz que se desnude y se coloque boca abajo en la cama. Comienza por la cabeza y recorre todo su cuerpo hasta llegar a sus pies, o bien al revés. Si prefieres comenzar por los pies, acaricia cada dedo, la planta y los costados, y luego asciende lentamente.


Usa tu imaginación. Juega con su cabello, y pellizca ligeramente su piel, si él y tú lo disfrutan. Usa la lengua y los labios, pero no para provocarle un orgasmo, porque de lo contrario el ejercicio se interrumpirá. Detente en cada lugar interesante o en donde sientas una reacción, como el ombligo, las tetillas o los lóbulos de las orejas. Cada persona tiene sus propios puntos sensibles. Encuéntralos, tócalos, lámelos, succiónalos. Por momentos puedes lamer y tocar al mismo tiempo. Cuando hayas terminado con el frente, pídele que se coloque boca abajo. Presta particular atención a sus nalgas. Apártalas y juega con su ano, pero sin llegar al «beso negro» (ver «Beso negro»).


Tómate tu tiempo. Cuando hayas terminado, invítalo a recostarse junto a ti para tocarse mutuamente. Uno de los dos puede necesitar ser abrazado. Algunas parejas hacen el acto sexual después del ejercicio, y otras lo evitan. Lo importante es hacer lo que ambos deseen.


Relajamiento

Muchas veces la gente se pone nerviosa cuando tiene relaciones sexuales. No te preocupes, esto no es raro. Si te ocurre, tómate un tiempo para relajarte. No temas ofender a tu compañero. Más bien díselo, él también podría querer tomarse un descanso.

Una técnica de relajamiento es, curiosamente, tensar grupos de músculos deliberadamente. Comienza con tus manos. Cierra los puños y luego ábrelos, a la vez que te concentras en relajarte. Luego, tensa tus brazos y relájalos. Concéntrate en la tensión de tu cuello y vientre. Durante todos tus ejercicios respira profundamente. Los psicólogos llaman a esto relajamiento progresivo. Otra técnica es recordar un episodio totalmente relajante, quizás de tu pasado, o también inventado.

Podrías pedir a tu compañero que te ayude. Recuéstate muy calmado, tratando de relajar tu cuerpo lo más que puedas. Imagina que eres tan pesado que te hundirás a través de la cama, o afloja tus músculos como si fueras un muñeco de trapo. Luego tu compañero deberá alzarte una mano (o un pie) y dejarlo caer luego. También puedes echarte hacia atrás, concentrarte en respirar hondo, y pedirle a tu compañero que te masajee mientras inhalas y exhalas. Cada vez deberás poder inhalar más fácil y profundamente.

Una vez que estés totalmente relajado, podrás tener sexo con mayor facilidad. Sin embargo, si durante el curso de la actividad sexual vuelves a estar nervioso, no tengas miedo de detenerte para otro descanso. Igualmente, si notas que tu compañero está tenso, sugiérele parar la actividad. Tómense su tiempo para relajarse: ninguno de los dos debe estar tenso mientras hacen el amor.


Beso negro («rimming»)

El «beso negro» consiste en lamer y succionar el ano del compañero, llegando a meter la lengua. Desafortunadamente, presenta el riesgo de contagio de varias enfermedades serias, como hepatitis A, amebiasis (y otras enfermedades relacionadas con parásitos) y enfermedades venéreas como sífilis y gonorrea (ver «ETS - VIH/SIDA»).

No hay evidencia de que la práctica del «beso negro» cause la transmisión del VIH/SIDA (virus del SIDA, ver «ETS - VIH/SIDA»), pero los médicos no descartan esta posibilidad. Por lo tanto, el «beso negro» está considerado definitivamente en contra de lo que recomiendan las normas de sexo seguro. Se puede intentar solamente si se está absolutamente seguro de las condiciones de salud del compañero a través de análisis médicos y de laboratorio.

Condones

Un condón es una pequeña bolsa alargada, hecha de látex, sumamente delgada y flexible, con un extremo cerrado y ligeramente extendido en forma de receptáculo para el semen. Los condones son usados durante la penetración anal, la succión y otros actos en los que puede haber eyaculación. Son el medio más seguro y efectivo para evitar el contagio de enfermedades.

Los condones se venden enrollados en envolturas selladas, y vienen en diferentes tamaños. El látex es más impermeable que otros materiales a las bacterias y los virus. Vienen prelubricados, y algunos contienen espermicida nonoxynol-9 con fines anticonceptivos y como prevención contra el SIDA (ver «ETS - VIH/SIDA»), cuyo virus es portado en el esperma.

Recientemente se ha descubierto que el nonoxynol-9 (N-9) irrita las paredes interiores del ano, aumentando el riesgo de contagio en caso de romperse el condón (cosa que no suele ocurrir).

Al comprar condones, es recomendable leer la información del envase. Compra condones que tengan fecha de vencimiento, y sólo en farmacias y supermercados. Antes de abrir la envoltura, asegúrate que esté completamente sellada y en buenas condiciones. Verifica que el condón no haya perdido su lubricación, ni esté rasgado o perforado. Si tienes alguna duda, no lo uses, bótalo.

Coloca el condón sobre el glande, y desenróllalo lentamente hasta que cubra todo el pene. Asegúrate que no quede aire en el interior, presionando la punta del condón al desenrollarlo. El condón debe ajustarse al pene, pero no demasiado. Los condones pueden enrollarse con el vello púbico, así que es aconsejable colocarlo lentamente y con cuidado. Terminada la penetración, retira el pene despacio, agarrando firmemente la base del condón para evitar derramar el semen. Si perdiste la erección antes de eyacular, y deseas intentarlo de nuevo, retira el condón y colócate otro.

Una penetración muy enérgica aumenta la posibilidad de que el condón se rompa, sobre todo si quedó alguna burbuja de aire al interior cuando te lo colocaste, así que no pienses en economizar comprando condones baratos.

¡Los condones deben ser usados una sola vez! Por eso, siempre ten varios condones a la mano.

Aquéllos que afirman que usar condón «le quita la gracia» al sexo, obviamente no han intentado hacer que su compañero se los coloque. Esto puede resultar excitante si al mismo tiempo ambos se lubrican mutuamente y hablan acerca de sus fantasía sexuales.

Si nunca has usado condón antes, y no estás seguro de cómo usarlo, practica colocándote uno y masturbándote. Haz esto varias veces, hasta que sepas colocártelo correctamente y quitártelo después de eyacular.